miércoles, 20 de marzo de 2013

Enfrentar los miedos, conquistar las pesadillas

Si tienes pesadillas recurrentes, o deseas comprender e integrar los contenidos de aquellos sueños donde prevalece el miedo, puedes emplear la lucidez onírica para enfrentar directamente esta clase de sueños, integrarlos, comprenderlos y transformarlos.

Pesadillas recurrentes

Irónicamente, este caso es especialmente auspicioso para desarrollar la lucidez. Anteriormente, conversamos que una de las claves para despertar en un sueño consistía en reconocer los signos que nos dicen que estamos soñando; los signos muchas veces no son tan fáciles de reconocer, por su variedad e infinita creatividad al presentarse. Si tienes una pesadilla que se repite, tienes tu signo personal en frente tuyo para poder reconocerlo y convertir esos momentos de terror en un sueño lúcido.

Cómo enfrentar las pesadillas

Lo principal, una vez que adquieres la lucidez en medio de uno de estos sueños, es enfrentar al enemigo en la forma que se presente, ya sea un monstruo, una persona temida, una situación o "fuerza" que se nos muestra amenazante. En términos prácticos, esto significa en vez de huir, quedarnos donde estamos, y mirar de frente aquello que nos amenaza.

El siguiente paso, consiste en integrar ese contenido; lo primero es darnos cuenta de que es una manifestación o "materialización" de nuestros propios miedos y trabas. Puedes pensar esto o decirlo en voz alta mientras miras al enemigo onírico. La mayoría de las veces basta esta actitud, para que nuestros monstruos se "transformen" milagrosamente en formas amables e inofensivas.

Si la amenaza sigue ahí, tienes varias opciones: puedes intentar conversar con aquello que te atemoriza, preguntándole qué hace ahí, y qué es lo que desea. La respuesta que te va a dar tu monstruo personal por lo general te va sorprender, y te va a enseñar cosas sobre tu persona que no conocías o ignorabas. También puedes sencillamente abrazar a tu enemigo con el conocimiento de que es una parte tuya que te niegas a integrar. Cualquier acto que surja espontáneamente orientado a terminar con la agresión del "malo" está bien, y cumple el objetivo de terminar con ese miedo y superarlo. Los efectos de esta transformación te seguirán hasta la vigilia, al despertar.

Si al comienzo definitivamente no te sientes listo para integrar directamente aquello que te atemoriza, y prefieres una manera alternativa de enfrentar tus pesadillas, puedes tomar el papel del "héroe", y enfrentar en una batalla al agresor para vencerlo; puedes usar tus "poderes" desarrollados en los sueños como ayuda. Una vez vencido el enemigo, puedes pedirle que te entregue algo a cambio, un regalo, o hacerlo tu aliado para otras sueños; es posible convertirlo en un consejero espiritual para otros sueños, como lo hacían los aborígenes australianos y los chamanes alrededor del mundo.

Otra opción, más apropiada para cuando tengas más experiencia y confianza, es entregarte y dejar que el enemigo sencillamente te ataque y termine contigo. Esto lo usaban los monjes tibetanos y chamanes (los últimos decían descender al "mundo de los espíritus" en sueños, y voluntariamente buscaban demonios para dejarse "destrozar" por aquellos). La experiencia es liberadora y puede llevar a una intensa experiencia transpersonal de "no-yo", de vació o conciencia sin forma; este tipo de experiencias las analizaremos en detalle en otro artículo.

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